Es indudable que el mentoring se ha convertido en una herramienta indispensable para las empresas, sobre todo aquellas que apuestan por un crecimiento de escala global de la mano de un proyecto de innovación y desarrollo. Estas metas plantean diversos desafíos, entre los que se cuenta precisamente la gestión de la diversidad intrínseca no solo de los diferentes entornos en los que las compañías operan, sino que además la de la propia comunidad organizacional; en estas condiciones, la demanda para que una estrategia de mentoring sea exitosa requiere de la incorporación de una perspectiva inclusiva.
Pero, ¿Cómo construir un programa de mentoring inclusivo? ¿Qué estrategias son las más adecuadas para garantizar espacios de mentorazgo que sean beneficios para la organización y las personas? ¿Qué pasos puede seguir una empresa que recién comienza este camino?
Como suele suceder, las respuestas a éstas y otras preguntas las encontramos en las buenas prácticas de organizaciones que están a la vanguardia en el desarrollo de este tipo de iniciativas. Un caso de éxito es el Fitch Ratings Women’s Network Mentoring Programme de Fitch Group, una empresa partner de myGwork; se trata de una red dirigida a empleadas mujeres y personas aliadas de la compañía, cuyo objetivo es la construcción de una comunidad que permita la atracción, retención y desarrollo del talento femenino en un marco de equilibrio de género y diversidad.
El acento en diversidad es especialmente importante, dado que el proyecto de Fitch Group está dirigido a todas aquellas personas que se identifican como mujeres o personas no binarias, poniendo en práctica la incorporación de procesos de autoafirmación de género. Además, el cargo de mentor puede ser asumido por mujeres y hombres.