Desde 1948, el Día Mundial de la Salud se conmemora para reconocer la salud y la atención sanitaria com derechos básicos y fundamentales, especialmente en aquellas regiones del mundo donde los recursos son escasos, pero además en espacios donde no ha sido común arrojar luz sobre esta materia.
De esta manera, año a año, la fecha se convierte en un momento oportuno para hablar de los desafíos de la salud en situaciones y fenómenos concretos, como en el caso de su actual versión en la que se vincula con el cambio climático. Pero también han sido importantes otras intersecciones, como la igualdad de género, la no discriminación e, incluso, la situación sanitaria en el lugar de trabajo, que fue el tema principal en 2017.

Los espacios laborales son un foco de especial preocupación a la hora de hablar de salud y, en particular, cuando éstos se convierten en sitios especialmente adversos para personas que integran diferentes colectivos, como el LGBTQ+. Y es que la falta de gestión y protección inclusiva de la diversidad sexual es un factor de riesgo para la salud mental y física de trabajadoras/es; así lo demuestran, por ejemplo, los resultados de una encuesta realizada en 2020 a casi 1600 personas de 18 países de América Latina, quienes señalaron haber vivido situaciones de violencia psicológica (70,6%) en forma de bromas o insultos e, incluso, violencia física (4,4%), traducida en golpes y empujones por motivo de su orientación sexual o identidad de género.
Una situación similar se vive en España, donde -según el estudio ADIM- es habitual que las personas LGBTQ+ “vuelvan al armario” en el trabajo, precisamente para evitar estas situaciones de riesgo. Sin embargo, esta estrategia no es para nada beneficiosa para la salud: la invisibilización y la autoexclusión durante la jornada laboral tienen importantes consecuencias para el bienestar mental y físico de las personas.
Así lo ha comprobado Carolina Yáñez, especialista en felicidad organizacional y directora de Bordo, empresa chilena de psicología positiva. “Existe una represión emocional autoimpuesta que se convierte en una cárcel afectiva, que va generando mellas a nivel de tu funcionamiento e incide en que no puedas ser la o el mejor en lo que haces o estar en tu punto de creatividad máximo, porque siempre hay algo que te va a frenar”, explica.
El estrés y la ansiedad son las manifestaciones más comunes, pero también existen repercusiones en el cuerpo. Yáñez afirma que tanto la salud física como mental se ven movilizadas por factores psicosomáticos: “todos los temores se convierten en dolores de estómago, escalofríos, tendencias a episodios depresivos. El domingo se vuelve una tortura, porque las personas deciden trabajar en una empresa por un sueldo, pero no hay identificación ni una valorización de lo que hacen”.
Estas tensiones, incluso, pueden generar situaciones de boicot inconsciente, como la exposición a ciertos riesgos. “Muchas veces los accidentes no son tal: por ejemplo, has salido a relajarte montando la bici y te caíste, pero lo hiciste porque hay un temor tan grande de volver el lunes al trabajo que prefieres estar en casa con una licencia médica”, comenta la psicóloga.
Carolina Yáñez cree que estos escenarios tan complejos, motivados por la imposición de la heteronorma, deben ser motivo de preocupación para las organizaciones, pero en especial para los departamentos de Recursos Humanos, que, como “influenciadores de decisiones”, pueden hacer mucho por alcanzar el bienestar integral de las/os trabajadoras/es en las diferentes etapas de su relación con la empresa.
Por ejemplo, en el inicio de un proceso de atracción de talento, Yáñez recomienda la implementación de medidas tan sencillas como solicitar currículums ciegos para erradicar estigmas y sesgos asociados con la apariencia o adecuar los procesos de entrevista para explicitar el compromiso de la empresa con la inclusión de todo tipo de diversidad. Más allá de las acciones puntuales, lo primordial es que, en este punto, las empresas declaren sus posturas y las hagan explícitas en el trabajo cotidiano en todos