
La apuesta por el talento LGBTQ+ es una decisión estratégica que puede traer amplios beneficios competitivos, productivos, reputacionales y organizacionales a las empresas. Como tal, supone un esfuerzo integral que implica la transformación de todas las estructuras de la compañía, en base a un trabajo permanente de cambio y convencimiento.
De esta manera, si el trabajo está puesto únicamente en el proceso específico de selección y no en los planes de beneficios o, en otro ámbito, solo como un recurso comunicacional, lejos de obtener buenos resultados, las organizaciones pueden ser finalmente vistas como practicantes de pinkwashing. ¿Cómo atraer y retener talento LGBTQ+ de forma efectiva? ¿Qué se debe considerar? Te lo explicamos en los siguientes consejos.
Construye una marca de empleador inclusiva
El Employer Branding es un trabajo estratégico de las empresas, orientado a construir el conjunto de atributos que le distinguen como organización y se constituye como la base de las experiencias laborales que ofrece, dado que permite conectar sus valores con la estrategia de atracción de talento.
Todas las empresas tienen una marca como empleadoras, la hayan desarrollado de forma consciente o no. La clave está en aprovechar su impacto para competir efectivamente dentro del mercado laboral y posicionar ventajas diferenciales dentro de la gestión de personas; esto permite generar ahorros de reclutamiento, atraer y mantener talento cualificado y, finalmente, mejorar el desempeño de la compañía.
Si se apuesta por el talento diverso, la marca de empleador tiene que estar en sintonía. ¿Pero cómo? Antes de iniciar cualquier proceso de atracción, se debe asegurar que la empresa cuente efectivamente con políticas y espacios comprobadamente inclusivos y en los que la diversidad sea percibida como un valor esencial de la compañía. De esta manera, la tracción del interés de profesionales LGBTQ+ (o de otros colectivos) se dará casi de forma orgánica.
Se trata de un proyecto de múltiples esfuerzos, entre los que podemos destacar:
- Involucrar y formar a directivas/os del más alto nivel: la sensibilización y el convencimiento de quienes conducen la compañía asegura la solidez de una política de inclusión, porque se convierten en las/os primeros role